Consejos y Trucos

CONSEJOS

▬Desayunar como un rey, almorzar como un señor y cenar  como un pobre.  

▬Masticad muy mucho antes de ingerir. Recordad que el estómago no tiene dientes.

▬La proteína animal por la noche tiene difícil digestión, por lo que es aconsejable comerla al mediodía o por la mañana.

▬Los crudos en la cena dificultan el sueño ya que son muy energéticos y estimulan al sistema nervioso.

▬Ensalivad bien los zumos; si se beben como si fuese agua, no se aprovecha la digestión que ya se hace en la boca a través de la ptialina de la saliva. Esto es un castigo para el páncreas que se lleva el trabajo de digestión de los carbohidratos.

▬Es importante tomar las legumbres y los cereales sin esterilizar ya que la esterilización destruye al germen. Estos en forma de harinas también lo pierden.

▬La fruta después de comer no es aconsejable, ya que perturba la digestión de las proteínas y el estómago fabricará más ácido clorhídrico; es mejor antes o entre las principales comidas (a media mañana y a media tarde)

▬Las proteínas animales se digieren mejor con un vasito de vino negro natural.

▬La proteína del cerdo es una de las que tiene la proporción de aminoácidos más desequilibrada.

▬La manzana cruda es astringente, pero la hervida es mucilagosa, ayuda en la evacuación; la cruda tomarla antes de las dos comidas principales, quita el ansia de comer y la cocida después de cenar, lubrica a los intestinos.

▬El huevo fecundado procedente de gallinas felices (un gallo en el gallinero) tiene Omega 9 (protector del corazón y de la circulación sanguínea), aumenta el colesterol HDL, es decir el bueno y baja el malo, parecido a los aceites de primera presión en frio no procesados, como el aceite de oliva.

 

TRUCOS

En este apartado voy a intentar ayudar a todas aquellas jóvenes que son capaces de trabajar, estudiar, tener hijos y estar por ellos, hacer la comida para a familia, cuidar del hogar y de la casa (no es lo mismo uno que otro, se complementan pero son diferentes), estar por la pareja y ser felices. Son mis heroínas por su valentía y voluntad.

Cocinar bien no es difícil, pero se necesita tiempo y las mujeres de hoy en día no lo tienen.

Durante años estuve en una situación en el que tenía que estar por todo y me faltaban horas del día, pero nunca renuncié a cocinar como mi madre y mi abuela me enseñaron.

Lo que sí aprendí (la necesidad obliga) es a utilizar toda la magia culinaria para reducir tiempo.

▪Cebolla caramelizada

Bien sabido es que, un buen guisado empieza con el sofrito del “chup chup”, hecho muy despacio, para que los ingredientes se complementen unos con otros. Pero cuando no hay tiempo, una tira la toalla y compra el primer sofrito que encuentra en el Supermercado y ¡hala! A comer.

Pues no, hay maneras de solucionar un sofrito en cinco minutos y una paella de lo más buena en DIECIOCHO MINUTOS.

▪Veamos como:

Lo primero es disponer de unas dos a cuatro horas, un sábado o un domingo, ya que hay que adelantar trabajo para varios meses.

Comprar unos diez quilos de cebollas dulces y que no molestan a los ojos.

Pelarlas y cortarlas a trozos. Pasarlas por la picadora o la termomix, que queden más o menos ralladas y no como un puré. Colocarlas en una olla grande, sin añadir aceite, agua o sal, y cocerlas durante unas tres o cuatro horas, a fuego lento. Remover todo cada media hora.

Sabremos que las cebollas están caramelizadas cuando el olor ya no parece de cebolla, más bien tienen un olor dulzón y el color es más oscuro.

No es necesario colar el agua de la propia cebolla.

Dejar enfriar y disponer todo el contenido en bolsas alargadas de celofán que cerraremos con unas grapas y las pondremos derechas en el congelador.

▪Atención: vigilar que el líquido de la cebolla no pase al exterior de la bolsa porque se va a enganchar a otra y con la congelación es difícil separarlas, sobre todo cuando las colocamos muy apretadas unas contra las otras. Lo que hago para prevenirlo es poner la bolsa que contiene la cebolla dentro de otra un poco más grande y limpia de cebolla para que no se pegue.

▪El truco

Cuando se necesita hacer un sofrito o simplemente freír cebolla, utilizar la que se encuentra en la congeladora. Para ello, cortar con un cuchillo de sierra de los que se utilizan para cortar el pan, lonjas delgadas de cebolla congelada, sin quitar la bolsa de celofán, ya que es difícil, una vez cortada se quita sola; es muy práctico.

Estas lonjas ponerlas en una paella, a la que se le habrá añadido un poco de aceite de oliva, calentar.

Cuidado, que la cebolla puede chisporrotear mucho. Quitar la paella del fuego un momento y remover para que se una bien al aceite. 

El sofrito de cebolla queda hecho en solo dos o tres minutos.

▪Mil usos para la cebolla caramelizada

Pasteles salados; útil en toda clase de guisos y sopas; empanadas; como salsa de carnes y pescado sobre todo el bacalao frito; con queso y pan; en una fritura de calamares pequeños o pulpitos; para dar sabor a los aperitivos; tostadas con pimientos asados; tortilla de patata, de calabacín, pimientos y otras; para reforzar el gusto de las empanadillas que hagamos con atún, huevo duro y olivas; se refuerza con otro gusto a un paté.

▪Cómo hacer un sofrito para “más de un guisado”

Utilizaremos la cebolla congelada y tomate natural del tiempo rallado. En invierno me sirvo del que tengo en botes de cristal y preparado durante el verano.

Triturar el tomate juntarlo a la cebolla dentro de un recipiente para cocer al fuego, añadir unas dos cucharadas de aceite de oliva, sal marina, un poco de ajo y perejil y cocer a fuego lento unos diez minutos.

Yo acostumbro a preparar este sofrito para varios guisos, lleno botes pequeños de cristal recuperados del atún en conserva que normalmente compro y que no tiro.

Estos botes tan pequeños NO se rompen con la congelación, pero por si acaso NO

los tapo hasta que no estén congelados. La cantidad que cabe en estos pequeños botes es para dos personas.

El hecho de utilizar estos sofritos es para acortar el tiempo. Por ejemplo, para un guiso o una paella, la duración total de dichas comidas es menos de la mitad que os costaría dicha preparación sin la ayuda de tener una parte del trabajo ya hecha.

▪Un truco − en lugar de sal poner una o dos cucharadas de salsa de soja, que aumenta el gusto del sofrito y un poco de fructosa para quitar la acidez del tomate.

El ajo y el perejil ayuda en el sabor.

Recordar que los sofritos han perdido parte de las vitaminas hidrosolubles (C y B), por lo que no importa congelarlos. Apenas contienen nutrientes, solo aportan sabor a los alimentos que cocinemos con ellos, como pescado, arroz integral, legumbres.

▪Cómo preparar conserva de tomate para todo el año

En la época de recolección de esta hortaliza (la mejor a finales de agosto), aprovechar un día tranquilo para hacer la conserva de tomates. La cantidad dependerá del gasto anual. En cuanto a mí,  utilizo unos 20-25 kilos para todo el año.

Utilizar una olla más o menos grande, llenarla a la mitad de agua, ponerla al fuego; cuando empiece a hervir añadir unos cuatro a seis tomates maduros, esperar un minuto de cocción y sacarlos del recipiente. Pelarlos y ponerlos en frascos con tapa de rosca y de un litro de capacidad.

Cuando tengáis todos los botes llenos y ya no os quedan tomates, enroscad muy bien cada frasco y ponerlos dentro de una olla grande con agua que los cubra. Particularmente utilizo una olla de unos 16 litros de capacidad. Cuando empiece a hervir esperar una hora más para que se produzca la esterilidad del contenido del frasco.

▪Sofrito con cebolla, tomate y pimiento

Si queréis hacer un pisto, es decir un sofrito con pimiento y berenjena, lo mismo. Una vez se disponga la cebolla caramelizada en la paella, añadir el tomate, la berenjena y el pimiento troceados pequeños. La salsa de soja, un poco de fructosa, el ajo y el perejil. Cocer diez minutos. También lo podemos congelar, al igual que el sofrito con cebolla, en frasco pequeño para que no se rompa

Este sofrito es especial para hacer un bacalao con sanfaina, plato que podremos hacer con solo unos diez minutos.

▪Bacalao en “sanfaina”

Freír el bacalao una vez enharinado, ponerlo en el sofrito que estará calentándose. Se le puede añadir unas pasas, piñones y huevo duro cortado a trozos.

 

▪Caldos, sopas o purés

Primero: nunca tirar ningún caldo de verduras. Si no lo podéis utilizar en los próximos dos días, es mejor congelarlo.

Estos caldos son un vehículo perfecto para hacer sopas con cereales integrales (arroz, mijo, quínoa, avena), que nos aportan proteínas, vitaminas y minerales.

Otros caldos como los de pollo o de pescado se pueden también congelar.

▪Caldo de pollo

Una olla grande agua, pollo, cordero, ternera, hueso de jamón y verduras como dos cebollas, una chirivía, dos nabos, dos zanahorias, dos puerros, un trozo de apio y agua. Una vez empieza la cocción que hierva no menos de tres horas.

Dejar enfriar, colar y congelar.

Utilizar la carne del caldo para hacer croquetas; variedad de carnes con bechamel y queso, utilizando las conchas de las ostras.

Cuidado: Si utilizáis botes de cristal antes de meterlos en el congelador dejarlos en la nevera unas horas. A menudo se rompe el cristal por la rápida congelación a partir de la temperatura ambiente. Yo por mi parte aprovecho los brick de leche vegetal vacios, una vez cortada la parte superior para poderlos limpiar bien antes de ser reutilizados. 

▪Croquetas de la masa del caldo

Quitar los huesos y desmenuzar la carne cocida. Cortar unos trozos del sofrito que tenemos congelado, ponerlos en un pote con un poco de aceite que habremos puesto a fuego lento. Añadir unas cucharadas de harina, remover bien y sin parar hasta que parece que se enganche todo al interior del pote, añadir leche fría, remover hasta que hierva.

Seguir removiendo unos minutos más. Después triturar todo, si falta leche se le añade un poco más hasta conseguir un pasta fina.

El contenido se pasa del pote a una paella grande, se le incorpora toda la carne y se deja cocer hasta que todo el conjunto se despegue de la paella. Quitar del fuego. Seguidamente poner todo sobre un papel grande de los que se usan para el horno, estirarlo un poco con una espátula y dejarlo enfriar.

Cortar la masa a trozos alargados de dos por cuatro centímetros, pero sin separarlos. Dejarlos en la nevera unas horas y posteriormente, dar forma de croqueta a cada uno de los trozos, pasar por huevo batido y pan rallado. Freír con abundante aceite caliente.

Si os sobra parte de la masa, congelarla.

▪Variedad de carnes con bechamel

Antes de que se enfríe, poner una pequeña cantidad de esta masa para las croquetas y dentro de unas conchas de ostra medianas o grandes, esparcir queso rallado por encima y hornear hasta que se dore.

▪Caldo de pescado

Aprovecho todas las cabezas y espinas del pescado que compro.

El día que decido cocinar un buen caldo pido a la pescadera otras raspas que junto al pescado de roca y cabezas de rape que le compro van a dar muy buen gusto a sopas o paellas.

Me sirvo de una olla de unos 16 litros de agua. Pongo el pescado, verduras como puerros, cebollas, nabo, apio, chirivía y agua, dependiendo de la cantidad de pescado que tenga.

Dejo hervir unas tres horas, espero a que enfríe, cuelo y congelo. Con todo este pequeño esfuerzo, solo serán necesarios unos minutos para hacer una sopa de pescado riquísima.

▪Sopa de pescado con almendras

1º descongelar el caldo y disponerlo en un cazo para su cocción

2º calentar el sofrito de cebolla y tomate

3º chamuscar unos ajos, pelarlos y triturarlos con un poco del caldo y 80 gramos de almendras tostadas (para dos o tres personas).

4º añadir al caldo un trozo de rape a trocitos o de otro pescado, para dar más sabor. Dejar cocer unos quince minutos.

5º incorporar el sofrito, las almendras y demás ingredientes, así como el arroz integral que ya tendremos cocido. Si fuese necesario, añadir un poco de sal marina.

6º hervir unos minutos más y dejar reposar para que se mezclen gustos.
Nutrición: en esta sopa lo más importante son las vitaminas, minerales y proteína del pescado, del arroz integral y de las almendras.

Puré de verduras a los tres gustos

En otoño e invierno: cebollas, puerros y calabaza

En primavera y verano: cebollas puerros y calabacín

Pelar las verduras y cortarlas a trozos de un o dos centímetros. Poner en una olla grande el contenido, rociar con una cucharada sopera de aceite de oliva virgen. Dar vueltas con una espátula de madera, para que se cueza de forma homogénea; seguir así hasta que las verduras estén un poco blandas. Dejar enfriar y congelar en botes de cristal de 450 gramos. SIN agua y la verdura un poco apretada dentro del frasco.

Personalmente cada noche es mi cena. Pongo a hervir el contenido de un bote con agua o caldo de verduras, añado un poco de sal y pimienta negra u otra especie (cúrcuma, fenogreco, curri) ¡al gusto!

Añado al plato unas cucharadas de algún cereal integral.

El contenido de un frasco me sirve para dos cenas.

 

▪Recordad

▬Si quiero hacer unas pelotitas para el caldo, friéndolas con anterioridad y que mantengan todo el gusto de la carne sin que se pierda en el líquido, las pondremos cuando ya se esté cociendo la sopa o el caldo.

▬Si por el contrario, queremos hacer un caldo de pollo o de pescado, que sí nos interesa que éste se beneficie del sabor de las carnes o pescado, pondremos todos los ingredientes al comienzo de la cocción cuando el agua está aún fría.

 

 


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